Sucede que no sabemos dosificar y manejar adecuadamente nuestra energía vital, aparte de que con frecuencia tampoco su cantidad es sobrante en nosotros, de lo cual ya hemos hablado al comentar el tema del prana y sus medios de captación por el hombre. La relajación es un método muy efectivo para armonizar las energías yinn (interiorizadas) y yang (exteriorizadas), pues un desequilibrio en ellas conduce a los extremos de la depresión y del estrés, respectivamente.
Se puede, por ejemplo, realizar una labor externa muy acelerada pero con un desgaste interno o subjetivo poco recomendable, por lo que con el tiempo el organismo psicofísico tratará de restablecer el equilibrio con fases depresivas, alternándose con otras de estrés.
El estrés supone un intento de adaptación del organismo a un nivel de actividad que supera sus posibilidades reales actuales. Es decir, es una respuesta autónoma o inconsciente a una sobrecarga, principalmente con un exceso de energía yang o del sistema simpático.
Los estados depresivos son igualmente una respuesta inconsciente del organismo psicofísico humano, para tratar de equilibrar el mundo subjetivo o interno. Predomina una carga yinn o parasimpática, es decir, un "tirón hacia dentro" (hacia el mundo subjetivo).
Lo más interesante del caso es que la mayor parte de las veces ambos estados se alternan con cierta facilidad. Quizás ello no sea tan evidente, pues socialmente hoy en día el modelo es el del hombre, e incluso la mujer, competitivo y activo, con lo cual los estados internos depresivos son disimulados con diferente tipo de estimulantes. Estos últimos mantienen el sistema nervioso en un estado de euforia artificial, lo que no hace otra cosa que atrasar la solución real al problema.
Los estados de depresividad suponen sobre todo uno de los dos polos de la ley de los ciclos, pues el organismo psicofísico no es capaz de soportar sino hasta un punto la falta de atención sobre sus propios "asuntos internos". Entonces, si esos asuntos internos son abandonados durante largos períodos, el organismo fuerza a la conciencia a replegarse hacia dentro por métodos de urgencia. Dicho de otra manera, las inseguridades, los miedos, las dudas no resueltas, etc., llegan a pesar tanto que luego, cuando la conciencia se ve forzada a ahondar sobre los diferentes aspectos psíquicos de la propia psiquis, se manifiestan todo tipo de reacciones: tendencia a la huída de sí mismo, imaginación descontrolada, sensación de desconcierto o de vacío,... Es ni más ni menos el resultado de no cuidar nuestro mundo subjetivo o personal-interno.
Por ello, se requiere de forma clara que ambos mundos se concilien, no quedando divorciadas dos mitades de nosotros mismos.
Cierto es que el que se encuentra inmerso en responsabilidades y dificultades económicas no puede estar meditando tres o cuatro horas al día, pero es que ello no es necesario, y ni siquiera conveniente. Pero igualmente verdadero es que por mucho que se ponga al propio yo psicofísico al borde del límite para aumentar el rendimiento personal, hay ciertos problemas que precisan tener la mente clara y el cuerpo sano para poder ser resueltos, y nos referimos a problemas cotidianos.
Dedicar de media a una hora diaria o cuasi-diaria a este tipo de disciplinas personales no es pérdida de tiempo; es, ni más ni menos, que un largo pero interesante camino para comenzar a entender las leyes del espacio-tiempo. A la vez, empezar a comprenderlas, es iniciarse en su correcto manejo.
Pues bien, pasemos a continuación a penetrar en las maravillosas propiedades de la relajación.
BASES DE LA RELAJACION PSICOFISICA.
BASES FISICAS.
Podemos diferenciar tres tipos de estados en los músculos, los cuales están conformados, como ya sabemos, de haces de fibras musculares. Estos haces se dividen en fibras y éstas, a su vez, en microfibras.
Debido a lo anterior, no se puede decir que en un músculo se encuentren dos estados extremos, de tensión y de relajación. Todo lo contrario, mientras que cierto porcentaje de filamentos se encuentra contraído, otro tanto por ciento puede no estarlo. Ello supone paralelamente que tampoco existe un estado de relajación absoluto, y más cuando el cuerpo tiene muchísimos músculos para colocar en estado de relax, unos más sencillos de distender que otros. Este precisamente es uno de los grandes atractivos sobre el terreno en la práctica de la relajación integral, pues no puede existir el aburrimiento o estado de apatía de la atención, ya que en cada sesión se puede lograr un estado más perfecto que en la anterior.
Los tres estados en los que en principio podemos basar nuestro estudio de los estados musculares son: estado de tono, contracción, descontracción y supradescontracción.
A. ESTADO DE TONO MUSCULAR.
Es el que posee la mayor parte de la musculatura durante el período de vigilia, es decir, a lo largo del tiempo que nos encontramos despiertos.
Por lo general, en la jornada un importante porcentaje de músculos se ha colocado, en uno u otro momento y en varias ocasiones, en movimiento (contracción). En esos intervalos de tiempo en los que un músculo no se encuentra en contracción o movimiento, veamos qué es lo que sucede. En primer lugar, podemos decir que una cierta cantidad de sus fibras todavía se continúa contrayendo, aunque externamente al miembro o parte del cuerpo en cuestión no se le observe movimiento. Esto sucede sobre todo cuando la última contracción del músculo se ha generado hace poco tiempo.
Como resumen, ese estado que podríamos llamar de "predisposición al movimiento", se mantiene a lo largo de todo el día, e incluso parte del tiempo dedicado al sueño, concretamente en su inicio. Dicho de otra manera, el estado de tono supone que el músculo posee un cierto porcentaje de fibras que se alternan todavía unas a las otras contrayéndose y relajándose, especialmente después de que se haya producido una verdadera contracción completa. El músculo o los grupos de músculos de que se trate no manifiestan movimiento externo en este caso.
B. CONTRACCION.
El porcentaje de fibras en contracción es alto y se genera un movimiento o, por lo menos, el desarrollo de un trabajo. Dicho de otro modo, un peso sostenido en la mano con el brazo estirado hacia un lado no produce movimiento o desplazamiento exterior del miembro, pero sí se realiza un trabajo al luchar contra la ley de la gravedad. En este último caso, por supuesto que existe contracción muscular. Si el brazo aumenta el porcentaje de fibras en contracción en ese momento, el paquete será elevado hacia arriba por el brazo.
En definitiva, la contracción muscular supone un trabajo o movimiento del músculo, con una elevada proporción de fibras en acción.
C. DESCONTRACCION.
Es el tercer estado muscular que estudiamos, aunque por supuesto que el linde entre ellos no está totalmente definido como quien corta una tarta en cuatro porciones.
La descontracción muscular por supuesto implica que no existe trabajo de los músculos del cuerpo -tanto dinámico como estático-pero aparte, un tanto por ciento elevado de fibras musculares se encuentra por decirlo así, desactivado.
El estado de la descontracción muscular se produce, en el ser humano que no realiza ninguna práctica de relajación, principalmente durante las horas de sueño.
En cualquier caso, se ha de aclarar que durante la media de ocho horas de sueño que realizamos, ni mucho menos el cuerpo llega a lo que llamaríamos un verdadero estado de relajación, aunque sí de distensión. La causa es bien evidente ya que entre importantes y pequeños movimientos, realizamos alrededor de trescientos durante el período del sueño.
Partiendo de lo visto hasta este momento, no es difícil entender que el ser humano precise de un entrenamiento en relajación, el cual por orden lógico ha de hacerse a continuación del de la respiración integral.
Sin embargo, la función que posee el sueño de servir de "desconexión de la conciencia", siendo esta última nuestro más elevado proceso interno, es insustituible, pero no menospreciemos el cuarto estado muscular por ello.
D. SUPRADESCONTRACCION MUSCULAR.
Es el estado que logramos en cuanto a los músculos con una mediana práctica en relajación. Durante el período de sueño no se logra. Ahora, sí es evidente que precisamos de este estado, pues el cuerpo no llega a un descanso intenso si no es mediante la supradescontracción. Esta última palabra es sinónimo de relajación profunda, de relajación bien hecha, de relajación psicofísica, etc.
La supradescontracción muscular se consigue con una desconexión progresiva de los diferentes músculos del cuerpo, por supuesto mediante órdenes o consignas voluntarias.
Como ya se ha dicho, la relajación no puede sustituir la función que posee el sueño de desconectar la conciencia, pero evidentemente es muy superior a ese estado en lo que se refiere al descanso muscular e incluso mental, ya que la actividad cerebral durante el sueño es ciertamente intensa durante algunas de sus fases. BASES PSIQUICAS.
Hasta el momento nos hemos centrado en lo que sería la vertiente física de la relajación psicofísica, pero ¿qué ocurre con la psiquis?. ¿Es posible llegar a relajarla?.
Existen varios tópicos al respecto, como el ya conocido de "dejar la mente en blanco", pero tratar de imaginar un color no significa que los pensamientos en seguida se armonicen. Para quien haya practicado cualquier tipo de relajación o ejercicio de introspección, no le será difícil entender que el desorden que nuestra mente manifiesta cuando nos centramos en nuestro interior ronda con frecuencia lo exagerado.
En realidad, no es posible que exista un total vacío mental, ya que el sustento físico de la psiquis, es decir, el cerebro, funciona con ondas cíclicas, las cuales se han denominado como ondas alfa, beta, zeta y delta. Pasemos ahora a conocer algún aspecto más sobre ellas:
A. ONDAS BETA.
Corresponden a ondas que se asimilan al estado normal durante la vigilia. Es un estado de la mente que se encuentra a medias entre las funciones físicas o motoras (desplazamientos, uso de las diferentes partes del cuerpo, etc.) y las intelectuales (trabajo mental racional, aprendizaje, etc.). El estado beta del cerebro se corresponde a un tipo de vibración de la mente en la que el cansancio hace su aparición después de algunas horas, dependiendo de la actividad de que se trate. Se relaciona sobre todo con el estado cerebral y psíquico que se suele tener a lo largo de una jornada normal.
B. ONDAS ALFA.
El nivel alfa de la mente se logra mediante algún tipo de técnica adecuada para armonizar el nivel vibratorio de la psiquis, entre las que se encuentran la meditación, la relajación, el Yoga, la experiencia sexual elevada, ciertas actividades creativas como el arte, la actividad profesional creativa, etc.
Algo que resulta bastante sorprendente es el hecho de que el nivel alfa es revitalizante en sí, es decir, que supone una recarga para la mente y nunca un desgaste.
El estado alfa precisa de un cierto entrenamiento para ser logrado con cierta facilidad, pero sobre todo requiere de un cambio en los hábitos de vida, ya que en el nivel vibratorio de la mente, como ya hemos estudiado, intervienen desde el tipo de lecturas que se realiza hasta los hábitos alimenticios.
En cualquier caso, no hemos de olvidar que las investigaciones sobre los diferentes tipos de ondas mentales se basan en un aparato que todavía ha de perfeccionarse muchísimo, como es el electroencefalograma. Este logra captar ciertas ondas del cerebro, pero todavía diríamos que muy "generales".
El estado alfa consiste más que nada en un nivel creativo de la mente en el que la intuición, la telepatía, la clarividencia y la inspiración afloran fácilmente. Es una fase mental en la que la conciencia se encuentra especialmente nítida y las facultades muy afinadas, por lo que los estados psíquicos espectaculares o forzados difícilmente pueden acceder a ella.
C. ONDAS THETA Y DELTA.
Se conectan directamente con las fases del sueño.
Ahora debemos de preguntarnos cómo lograr un estado de relajación mental.
Aunque parezca una simplonería, lo primero que hay que realizar para lo anterior es un estado de relajación física adecuado. Es de sentido común que con grupos de músculos contraídos sea mucho más difícil llegar a un estado psíquico de tranquilidad, paz o descanso.
Lo que inicialmente sucederá al pretender relajar la mente es que acuden todo tipo de pensamientos e impresiones rápidas y sin aparente orden, pero poco a poco, según se avanza en la práctica de la relajación, las vibraciones mentales van tomando una tonalidad más pausada, con lo cual los pensamientos se colocan por encima del nivel en que se han encontrado a lo largo del día. Este es un tema que se verá con detalle más adelante.
BENEFICIOS.
Seguidamente se enumeran algunos de los beneficios más importantes de una correcta relajación psicofísica.
A. Se logra un descanso enorme para la musculatura (supradescontracción). Ello favorece, después del esfuerzo o del agotamiento, una correcta irrigación de cada tejido muscular y de sus células. Esto, dicho en otras palabras, significa que los músculos van a estar más perfectamente oxigenados y alimentados, aparte de que exista un mejoramiento en su eliminación de desechos.
B. Es frecuente que el ser humano mantenga músculos o grupos de músculos enteros perpetuamente en tensión, aunque de ello no se percate en lo más mínimo hasta que comience su entrenamiento en relajación. Son las llamadas contracciones inconscientes o involuntarias.
Esta clase de contracciones musculares producen un derroche enorme de energía, no sólo física sino también psíquica. Sólo hemos de visualizar imaginativamente el sobresfuerzo que ello representa para el organismo psicofísico, cuando tales tensiones pueden permanecer con mayor o menor nivel de contracción durante años incluso.
Las CONTRACCIONES INVOLUNTARIAS se pueden localizar en distintas partes del cuerpo y con mayor o menor intensidad dependiendo de la persona de que se trate, pero la musculatura de la cara es especialmente propicia para ello. Esto es por causa de que la faz posee muchísimos músculos pequeños y algo difíciles de relajar, fundamentalmente porque ellos se conectan con una variadísima gama de sentimientos y actitudes psíquicas humanas. Ello es digno de meditar, ya que un filósofo chino aquí nos diría con su profunda sencillez que relajando la cara podemos transformar el carácter.
Pero también existe otra zona que es difícil encontrar relajada satisfactoriamente en la mayor parte de las personas. Se trata del área de la espalda y la columna vertebral, que precisamente por ser columna -y no de cemento- posee un trabajo prácticamente constante a lo largo del día. Infinidad de haces musculares hacen que ese pilar no sea rígido, sino con posibilidades de flexión, torsión lateral, etc.
Lo primero que el ejercicio de relajación provoca es la localización de tales contracciones involuntarias, lo cual a menudo crea sorpresas por lo inesperado de nuestro panorama muscular.
A continuación, la relajación es el medio ideal para ir aflojando progresivamente tales tensiones musculares involuntarias, lo cual a veces requiere varias sesiones. No cabe duda de que una vez liberados esos grupos de músculos de semejante calvario, la parte del cerebro conectada con ellos sentirá una profunda paz.
C. La relajación es el mejor sistema para conocer práctica y vivencialmente nuestro cuerpo, el cual es muchas veces desconocido en gran parte aunque se realicen cuidados externos frecuentes de él, tanto estéticos como gimnásticos. Por ello, la relajación es muy conveniente de ser realizada con los niños en forma de juegos, con lo cual ellos no presentarán con tanta facilidad como nosotros espaldas tensas y ceños fruncidos.
D. El sistema nervioso se recarga más fácilmente durante el ejercicio de la relajación, ya que la desconexión progresiva de los músculos que se encontraban tensos genera una recuperación de energías desde el sistema motor hacia el cerebro.
E. Con la relajación al principio se pretende aprender la mecánica de la distensión muscular, pero el fin en sí es aumentar el nivel general de relajación a lo largo de todo el día, y no sólo durante la práctica del ejercicio. Es evidente que las condiciones a la hora de hacer el ejercicio son las óptimas para distenderse, pero también al conducir, al escribir o al hablar vamos a lograr visibles mejoras en cuanto al control y la satisfacción en tales actividades.
F. Con la práctica del ejercicio de la relajación logramos un interesante efecto que conjuga la posibilidad de una gran actividad externa, a la vez que el organismo no sufre las consecuencias del estrés. Es el hecho de que, por ejemplo, si una persona se encuentra de pie esperando el autobús, puede estar en tal posición con una actitud relajada, o bien, totalmente rígido y en tensión.
El interesante efecto del que hablamos rompe con el prejuicio de que al hacer frente a la vida "moderna" no es posible estar en un estado de relajación, pues se interpreta que ello conduce a la pasividad. Un deportista, por ejemplo, puede estar en un estado de relajación dinámica estando en pleno partido. Sabido es el efecto devastador que para un equipo puede tener el nerviosismo, el cual rompe con las buenas ideas, la coordinación del conjunto y los reflejos individuales.
G. Ya desde el punto de vista mental, podemos establecer el siguiente aforismo psicológico: a mayor tensión mental, menor atención, y viceversa.
Comentábamos el caso de los deportistas que pierden el autocontrol y se dejan llevar por el nerviosismo. Igual sucede con el estudiante que en el examen oral pierde los nervios, a la vez que sus capacidades memorísticas y de respuesta decrecen de manera alarmante. Y otro caso bien conocido por muchos es el del examen para el carnet de conducir.
Por lo tanto, si alguien va en un avión cuyo piloto se pone bastante nervioso al aterrizar, preocúpese de recomendarle una buena relajación durante el vuelo.
H. Para terminar, durante la relajación no sólo se aumenta la sensibilidad a las percepciones físicas, sino que los niveles emocional y mental igualmente se nos abren y resultan más accesibles.
Respecto a nuestro aforismo, también podemos hacerlo más amplio de manera real: a mayor tensión, menor capacidad de atención hacia los mundos internos (emociones, pensamientos, voluntad, creatividad, etc.).
PRACTICA DE LA RELAJACION PSICOFISICA.
Como siempre, son necesarias unas condiciones previas idóneas. Respecto a la recomendada ducha de agua natural, hay que decir que no es imprescindible previa a una relajación, pero sí antes de una relajación de alto nivel. Por supuesto que en cualquier momento podemos parar la actividad cotidiana, y sin ni siquiera cambiar de posición, realizar una rápida pero efectiva relajación. Pero aun más, ya que tendernos en el suelo o quedarnos inmóviles durante cinco minutos sería una actitud poco práctica durante una reunión de negocios o un partido de tenis, la gran ventaja de la relajación es que se puede desarrollar de forma dinámica simultáneamente a muchas actividades. No podremos ni siquiera tomar un minuto para relajarnos del todo durante un partido de tenis, pero sí podremos realizar rápidos pero beneficiosos instantes de distensión cada vez que la pelota se va o cuando nosotros sacamos.
Para la relajación ideal se precisa una ducha previa, preferiblemente natural, ropa cómoda y suelta, ambiente lo menos ruidoso posible y con poca luz, y dejar los objetos metálicos a un lado, tales como relojes y pulseras. Esto último se debe al hecho de que el metal obstaculiza la libre circulación de las energías magnéticas durante un ejercicio en el que nos encontramos especialmente sensibles.
En cuanto a la posición, la más recomendable es colocándose sobre un tapete que no transmita el frío del suelo hacia la espalda. El cuerpo se sitúa sobre él boca arriba y con la cabeza colocada en línea recta respecto a la columna. Las piernas se ponen ligeramente entreabiertas, con los pies caídos relajadamente hacia los lados. Igual sucede con los brazos, que se sitúan algo separados de los costados, con las palmas de las manos vueltas hacia arriba.
Como ya sabemos que una imagen vale más que mil palabras, obsérvese la figura. La columna en este tipo de ejercicios ha de estar tendida sobre el tapete o moqueta, al contrario que en los ejercicios respiratorios, en los que como ya vimos se precisa que la espalda esté erguida respecto al suelo.
No es preciso llevar ningún tipo de respiración integral durante la relajación, sino sencillamente inhalaciones y exhalaciones completas y naturales, que no requieran una atención extra. Primer ejercicio: una vez que estemos situados debidamente sobre el tapete, comenzaremos antes que nada a tomar respiraciones hondas y lentas. Ello hará que los ritmos mentales se vayan amortiguando y que la conciencia se retire del exterior para ponerse hacia dentro.
El mecanismo de la relajación consciente es muy sencillo, pues los elementos recargados o excesivamente imaginativos, más que ayudar entorpecen.
En este punto es conveniente diferenciar lo que son los tres siguientes tipos de relajación: consciente, inducida e inconsciente.
La RELAJACION INCONSCIENTE es la que no es dirigida por la voluntad de la persona que entra en ella, sino que se encuentra bajo la guía de otra, mediante técnicas de hipnosis, por ejemplo. En la RELAJACION INDUCIDA el sujeto que se relaja permanece consciente, pero el hilo de la práctica no está dirigido por él. Es decir, en un momento determinado la persona que se encuentra pasiva no puede mover el cuerpo sino con un sobresfuerzo para salir del estado de relajación, o incluso, no es capaz de hacerlo totalmente hasta que el guía dé la orden correspondiente. Por tanto, la entrada en el ejercicio de relax, así como su finalización, se encuentran en manos de otra persona.
En la RELAJACION CONSCIENTE, que es la que ahora proponemos, el total de la dinámica de la relajación se encuentra bajo la tutela del que entra en ella.
Hay relajaciones conscientes dirigidas por un instructor competente, el cual lo que hace en realidad es mostrar el camino más eficaz para que la persona aprenda a relajarse por sí misma, sin ningún tipo de dependencias de su profesor. La primera regla una vez que nos hallemos ya dentro de la práctica del relax, es no confundir éste con estados de sueño ni previos al sueño, lo cual entenderemos si recordamos que para cada uno de esos estados existen distintos tipos de ondas cerebrales totalmente diferenciados. Por ello, si en algún momento sentimos que nos vamos o que tendemos a dormirnos, tomaremos algunas respiraciones más profundas. Si la tendencia todavía persiste, moveremos ligeramente los dedos de las manos. No es recomendable en absoluto adquirir la costumbre de relajarse cayéndose de sueño ni sobre la cama antes de dormirse, ya que ello asociaría mentalmente y de forma negativa el ejercicio de relajación con los estados de pre-sueño.
Respecto al tema de ojos abiertos u ojos cerrados, nuestra recomendación es que se acostumbre desde el principio a mantenerlos abiertos en todos los ejercicios que proponemos. Los que defienden la actitud de los ojos cerrados aducen que el proceso de la vista es energéticamente uno de los más caros de la mente humana, por lo que cerrando los ojos ahorraríamos energías. A primera vista, parece que el planteamiento es correcto, pero no se está teniendo en cuenta un factor clave. Este es el hecho de un mecanismo de aprendizaje psicológico que ya se encuentra bastante desarrollado experimentalmente: la asociación o condicionamiento de estímulos. Según este factor de aprendizaje, si realizamos las prácticas de relajación con los ojos cerrados, el hecho de relajarse en sí quedará asociado o condicionado a la postura de los ojos no abiertos, con lo cual será mucho más difícil lograr un estado de relajación prolongado a lo largo del día, que es lo que realmente nos interesa. Si, por el contrario, desde el comienzo los párpados se mantienen arriba, quizás al principio cueste un poquito más interiorizarse, pero una vez que se ha logrado, los beneficios son mucho más extensibles a la vida diaria total. Pero ello es cuestión de que cada cual lo vea en la práctica.
En las primeras sesiones o autosesiones, quizás más en estas últimas, ya que son en solitario, es relativamente frecuente que se manifiesten algunas sensaciones, digamos raras, como puede ser el que algún miembro parezca que se mueve sin que en realidad lo haga, que se note calor o frío en ciertas zonas, etc.
Todas esas posibilidades se deben a la falta de costumbre de ir desconectando focos de tensión de los distintos grupos musculares, con lo que el cerebro a veces interpreta las nuevas sensaciones de manera ambigua.
Pues, pasando ahora sí al desarrollo de la secuencia práctica del relax, se ha de saber que el orden lógico para realizarla es siempre de pies a cabeza. La razón fundamental de ello es que los músculos de las extremidades inferiores son los más largos y anchos, y por tanto los más fáciles de relajar. En cambio, según ascendemos hacia arriba, y especialmente al llegar a la cara, los músculos son más pequeños y necesitan una mayor atención para ser relajados. Por otro lado, lo lógico es realizar la desconexión muscular en dirección hacia el cerebro, pues él va recuperando gradualmente la energía que a lo largo del día dirige hacia todo el sistema motor.
Una posible secuencia recomendada es la siguiente, la cual ha de irse interiorizando conscientemente, a la vez que se desconecta cada grupo de músculos:
A continuación se vuelve a tomar aire y con la siguiente exhalación de nuevo se insiste en la relajación del mismo punto, o se pasa al siguiente si éste ya ha quedado satisfactoriamente distendido. Por otra parte, nos daremos cuenta rápidamente que no es fácil hacer un recorrido mental como éste a lo largo de nuestro cuerpo sin que alguna vez la mente distraiga su atención del ejercicio en sí. Por ello, el coordinar las órdenes mentales de relax con las exhalaciones, facilita la concentración. Ello se debe a que esta última, como ya veremos, difícilmente se puede mantener fija por mucho tiempo, pero sí de manera prolongada si se educa respecto a un ritmo, como puede ser el de la respiración. No se trata de imaginar cada parte de nuestro cuerpo, sino sencillamente de sentirla mediante lo que se ha dado en llamar propioceptores orgánicos. ¿Qué son estos PROPIOCEPTORES?. Sencillamente son sentidos de lo interno. Los sentidos externos ya son conocidos por nosotros: vista, oído, tacto, gusto, olfato, receptores para el calor y el frío... Los sentidos de lo interno pueden denotar o captar tanto el dolor de órganos de nuestro cuerpo como la disposición espacial de cada miembro o parte de un miembro. Con el ejercicio de la relajación consciente comenzamos a tomar verdadera conciencia de la información que continuamente nos transmiten los propioceptores orgánicos. añadido a lo anterior sucede como es bien conocido, que el cerebro, aparte de tener un completísimo sistema de ayuda de tipo posicional, posee otro para activar coordinadamente una gran parte de la musculatura del cuerpo. Pero al ser humano adulto le sucede algo curioso, pues sabe hasta cierto punto activar su sistema motor, pero le es muchísimo más difícil desconectarlo. La relajación consciente también nos entrena en este último proceso. |
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